En las noches de mi triste soledad
tu eres mi consuelo,
el refugio de mil lágrimas
mis lamentos.
La razón para mi fuerza desmedida
las ganas de luchar
día tras día.
El perdón reconciliado
mi dulce abrazo,
quien me toma de la mano
dulcemente.
Yo te pido padre mio
que me ayudes
por esta senda de camino
encharcado,
que sea grande recompensa
el sufrimiento.
Señor mio es tan grande
ese amor que tu me envías,
que no quiero egoísta yo volverme,
más tu sabes que tanto tu me das
yo intento darlo.
Ayudar sin mirar lo que recibo
tu me das ciento por uno,
ya me vale.
