con sus rayos caídos
acaricia tu pelo;
acaricia tu pelo;
las flores bailan
al compás del viento,
al compás del viento,
y con disimulo
miran tu cuerpo.
miran tu cuerpo.
Los arboles envidian
nuestro dulce encuentro,
nuestro dulce encuentro,
y moviendo sus hojas
suspiran nuestro amor eterno.
suspiran nuestro amor eterno.
